lunes, 18 de enero de 2010

Aquel olor a carne curada

Nos devoramos a los muertos. Comemos cadáveres si es el caso. La carne muerta nos alimenta y nos revivifica. Como el pasado nos fundamenta, el suelo que pisas es testimonio de solidaridad con la vida.

El lomo pétreo, aún condimentado, se resiste tiernamente a ser rebanado por nuestro apetito. El filo del acero insiste, pero es nuestra voluntad quien rinde a la carne, aquella remembranza de lo que estuvo vivo.

Quisiera ser devorado por mis amados. Quisiera ser carne para bocas hambrientas, para gargantas de individuos voraces. Ya lo soy de hecho. Y duele como duele respirar. Duele como repollos digeridos por estómagos ávidos.

Hoy quiero celebrar nuestro canibalismo. Aquel coraje de quien entrega una vida a causa del amor.

viernes, 11 de diciembre de 2009

I Sign the Body Electric

Have you ever loved the body of a woman?
Have you ever loved the body of a man?

Do you not see that these are exactly the same to all in all nations
and times all over the earth?

Walt Whitman

Canto el Cuerpo Eléctrico

¿Alguna vez, has tu amado, un cuerpo de mujer?
¿Alguna vez, has tu amado, un cuerpo de hombre?
No vez que estos son exactamente lo mismo en todo, en todas las naciones y los tiempos de toda la tierra?

jueves, 3 de diciembre de 2009

Silencio, Noche y Modernidad

La forma como se vive en la noche nos hace tremendamente modernos. El sonido sordo de la luz eléctrica atravesando las redes y cableados internos de la casa, genera una vibración imperceptible pero presente de alguna manera en el espacio. El paso de la electricidad por cada rincón de la casa, posible gracias a las numerosas conexiones regadas por doquier en las habitaciones, y generalmente en contacto a otro sinnúmero de electrodomésticos, establecen un flujo eléctrico constante que borra todo silencio, desapareciendo la certeza de soledad, y haciendo utópica cierta sensación de vacío perceptible ya solo al irse de la luz. Al mirar el cielo nocturno, sin nubes y sin luz, es posible ver al espacio, olvidar el suelo, y reconocer nuestra ceguera.
Un ápice de belleza ocurre al encender una vela y sentir cercana a la antigüedad de la llama, vinculada a nuestro presente, aunque efímero, desapareciendo nuevamente, ante la bombilla.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

La Música, Los Pájaros y El Pensamiento

He pensado en que la música que aprendo al tocar en el piano, cuando ésta es permanente y le habla a mis sensaciones con profundidad, o quizás corresponde a mi voz interior con espontaneidad, es una música que se convierte en canto, como el canto que hacen los pájaros. Por eso creo que es una música que no olvido, que más bien se asienta en mi memoria profundamente, hasta que ni siquiera tengo que pensarla para recordarla, así la deje de hacer sonar en mucho tiempo. Pensaba también que ese canto interior que equivale al canto de los pájaros, y que yo tengo que aprender de la partitura se convierte en eso que los animales simplemente intuyen y exteriorizan naturalmente. Por eso me pregunto si al arte, la escultura, el dibujo o la pintura no podrán así mismo convertirse en lenguajes espontáneos, en cantos de una voz interior que habla sin hacer uso del pensamiento?

lunes, 23 de noviembre de 2009

Mirador de Parajes, del 22 de Noviembre al 6 de Diciembre


La organización Parămus tiene el gusto de invitarlos a una ruta por asentamientos creativos rumbo a lo rural en la Galería 3er Módulo. La exposición Mirador de Parajes, reúne los hallazgos más relevantes del proceso colectivo que tuvo lugar a partir de la convocatoria Paraje Rural: Cosmos de lo No-Urbano.

La muestra contará con la participación de Aura María Marín, Rocio Pérez, Samuel Céspedes, Margarita Vásquez C., Daniel Molina, Guillermo Arriaga y David Anaya.

miércoles, 28 de octubre de 2009

La gente que muere sola



Es una 'perfumería' (como la llaman en España) en donde venden todo tipo de productos de higiene personal, para el hogar y de belleza. Está en una calle fea de la ciudad, y desde hace meses pusieron esta publicidad estúpida. No obstante, parece que anoche un simpático grafitero decidió oponerse a ella, y ponerle toda su firma. Salamanca, 28 de Octubre de 2009

martes, 1 de septiembre de 2009

Auras Anónimas

Cuelga de dos extremos que son como columnas inmóviles. Se mece hacia una suerte de bienaventuranza y retorna por inercia hacia el desastre. La ciudad se mueve acompasadamente como un columpio por un viento calmoso.

Columbarios repletos de nombres de personas son palomares húmedos y estercoleros siniestros en el Cementerio Central de Bogotá. El olvido ha hecho que estas urnas funerarias pierdan su sentido humano y sean ahora furtivos nichos de palomas.
Bajo estos palomares, columnas de la indiferencia, hay una placa de cemento con una incisión que aclara que allí yacen los restos de un niño muerto. Un niño que no es anónimo, pero cuya muerte carece de la solemnidad del silencio que podría otorgarle resonancia a su haber y a su existencia.

Quién sabe qué tanto silencio habrá perdido nuestra propia muerte a razón de la guerra. Y quien sabe en qué trágico instante nuestras tumbas se convertirán en guaridas, hipogeos de olvido.

El límite entre estos dos espacios es frágil como la vida misma. Un cementerio es un espacio de vida, no de muerte, porque es un espacio de memoria, no de olvido, no de descuido, no de indiferencia.